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  AGUA >> USO Y GESTIÓN DEL AGUA  

     
EMBALSES Y DISTRIBUCIÓN
     
     
  Según el segundo informe de las Naciones Unidas presentado en marzo del 2006 en Méjico con el título de “el agua, una responsabilidad compartida”, 1100 millones de personas no tienen acceso a un suministro de agua mejorada y 2600 millones de personas no tienen acceso a un sistema de saneamiento. La insuficiencia de agua se debe, principalmente, a un abastecimiento ineficaz y no aun déficit del recurso. En muchas regiones del mundo se pierde entre 30 y un 40 por ciento o más debido a fugas en tuberías y canales y a la perforación ilegal.

Cualquier región del mundo tiene existencias finitas de agua, generadas por la lluvia y los caudales de los ríos pero el mundo habitado se está quedando sin agua fácilmente accesible. Cuando la demanda de agua está por debajo de las existencias disponibles, lo más lógico es aumentarlas construyendo presas y ejecutando planes de extracción subterráneas en los lugares a mejor coste. Sin embargo a medida que aumenta la demanda, los lugares de menor coste para la construcción de presas se agota y se ha de recurrir a otras fuentes más lejanas que exigen mucho esfuerzo.
 
     
     
 
 
 
Según el informe de la Comisión Mundial de Presas del año 2000, los ríos del mundo están salpicados por más de 45.000 grandes presas, la mayor parte de ellas construidas en los últimos 50 años. Los embalses proporcionan beneficios incuestionables (desde el suministro de agua hasta la generación de energía), pero afectan en profundidad al ciclo hidrológico.

Las exigencias creadas por intereses económicos han llevado al fuerte énfasis en más abastecimiento de agua. Esta situación ha conducido a la reflexión que se tiene que reducir la demanda y redistribuir los recursos. Políticamente, es mucho más fácil construir una nueva presa para abastecer a los intereses turísticos y agrícolas que intentar realizar una política planificada y sostenible sobre las concesiones del agua. Toda la vida, los agricultores locales han tenido derechos sobre los recursos hídricos desviando si fuese necesario el suministro existente. Sin embargo, esta vía fácil se encuentra al final con una barrera a causa de la limitación del suministro; los nuevos usuarios ya no pueden abastecerse, y la redistribución de los recursos existentes se convierte en reto político y social. Este proceso es un complejo desafío ya que los derechos del agua están a menudo ligados a la propiedad de la tierra y no pueden, por tanto, ser extraídos y reubicados.

Existen otras opciones de abastecimiento de agua que no proceden de las fuentes naturales o embalses. La primera es obtener agua desalada procedente de los mares. Este tratamiento se utiliza especialmente en las islas y costas cada vez de forma más intensa debido a la tendencia de que se han ido abaratando costes. Sin embargo este proceso de desalación tiene unos importantes impactos ambientales. La segunda opción es considerar el agua reutilizada como un recurso hídrico. La importancia de estas dos opciones queda reflejada ya que en las tablas de recursos hídricos de los más importantes informes mundiales ya aparecen las columnas de los datos referentes a las cantidades de agua desalada y reutilizada.
 
     
  AUTOR  
 
Beatriz Escribano Rodríguez de Robles
Càtedra UNESCO de Sostenibilitat. Universitat Politècnica de Catalunya
 
 
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